Aromas para vivir la casa
El aroma también construye un espacio.Una vela encendida, un difusor, unas gotas de perfume de ambiente. El aire cambia y con él cambia también nuestra percepción del espacio. La luz parece distinta, la madera gana calidez, los textiles se vuelven más envolventes y ciertos rincones adquieren una presencia nueva.
El aroma forma parte de un interior tanto como los materiales, el color o la iluminación. Puede acompañarlos, acentuarlos o introducir un contraste inesperado. Maderas, resinas, flores, cítricos, especias o notas ahumadas crean atmósferas muy diferentes y permiten dar a cada habitación una identidad propia.
Perfumar una casa también tiene algo de gesto personal. Hay quien prefiere aromas limpios y luminosos; quien busca notas más profundas para el salón o el dormitorio; quien cambia de perfume según la estación, la hora del día o el ambiente que quiere crear.
Velas, difusores y perfumes de ambiente introducen esa dimensión invisible que completa un interior y lo hace más reconocible.
Porque una casa también permanece en la memoria por cómo huele.














